Un sistema sostenible recupera metales críticos de placas y plásticos metalizados mediante el uso de bacterias y electrólisis

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El Instituto Tecnológico AIDIMME ha conseguido recuperar altos porcentajes de metales críticos y ABS basándose en una metodología de descomposición híbrida mediante bacterias (biolixiviación) y técnicas electroquímicas (electrolixiviación), gracias a la iniciativa LIXMIX «Economía circular aplicada a la valorización sostenible de residuos electrónicos y metálico”, avalado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE).

La valorización total del plástico ABS es uno de los grandes avances de este sistema sostenible al utilizar un proceso a temperatura ambiente y en condiciones poco oxidantes, dando como resultado un impacto muy bajo en todos los casos.

Por un lado, el ABS es totalmente recuperable y, por otro, es Obtienen rentabilidades de hasta el 99% para cobre en circuitos electrónicos, gracias a los factores antes mencionados de temperatura ambiente y condiciones de baja oxidación que persigue el método desarrollado para completar una metodología de economía circular.

Un proceso secuencial

Una vez obtenidos los líquidos de lixiviación (degradantes de metales), se optimizan las variables de cada proceso, ya sea para plásticos o circuitos, y así maximizar la extracción de metales sin perjudicar al resto de materiales.

De esta forma, el método establece dos tratamientos a temperatura ambiente, biolixiviación y electrolixiviación, que proporcionan una corriente rica en metales base, un ABS reutilizable y una tercera corriente rica en metales de alto valor añadido. Una intervención posterior, de la que se conservan detalles, cierra el proceso.

Como consecuencia, se han recuperado más del 95% de los metales base: cobre, níquel y cromo; y metales preciosos: oro, plata y platino; contenidos en plásticos metalizados y circuitos de residuos eléctricos y electrónicos, evitando así la adición de compuestos cancerígenos como cianuros o disolventes.

En definitiva se ha obtenido una lixiviación asistida por microorganismos, donde se han seleccionado y combinado bacterias del género Acidithiobacillus spp. y Leptospirillum spp..; y ácidos residuales con técnicas electroquímicas de baja intensidad (temperatura ambiente, mínima energía y tiempos de operación relativamente cortos, logrando un menor impacto ambiental al reducir ácidos fuertes y oxidantes).

Un desarrollo necesario dado el crecimiento exponencial de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) que contienen una gran variedad de elementos críticos y peligrosos, y también plásticos metalizados por su diversa composición, y que hacen prioritaria una gestión sostenible eficaz.

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