Rafael del Cerro Malagón: Para todos es Fede


Con ese nombre, de complicidad y cercanía, desde hace más de sesenta años, los toledanos se refieren a un verdadero mito que puedes encontrar en la calle ante cualquiera de los ilustres personajes que llenan las crónicas de su ciudad. Él era el Rey de la Montaña, El Águila de Toledodos títulos populares que todavía se solapan con los sobrenombres de no pocos reyes registrados en la historia local.

Su salto al futuro, para escapar -como tantos otros- del hambre de una época, lo hizo a pedal, esfuerzo y tesón desde su ciudad natal, Val de Santo Domingo. En junio de 1954 participó en el trofeo del Corpus Christi, obteniendo, pocas semanas después, el Título de montaña en la Vuelta Ciclista a Asturias. Ese mismo verano, su fama de escalador se proyectó por toda Europa al ganar el mismo galardón en el XLI Tour de Francia. Los toledanos estallaron de orgullo.

El 29 de agosto, Fede regresó en un colorido descapotable rodeado de motos, camiones, vehículos con pancartas y hinchas en una popular procesión de honor que lo llevó hasta el balcón del Ayuntamiento. Una multitud dedicada lo vitoreó, aplaudió y arrojó miles de papeles en su camino.. Luego hubo discursos, obsequios, visita a la Virgen del Sagrario y otros agasajos oficiales. En pocos meses Federico Martín Bahamontes ya triunfaba en la máxima categoría del ciclismo internacional.

Hasta que se bajó de la bicicleta, en los años sesenta, la prensa daba cuenta puntual de títulos, trofeos y distinciones. Toledo y los extranjeros buscaban el perfil afilado de Fede por Zocodover para darle la mano y tal vez pedir un autógrafo. Fotografías con su cara sonriente o pedaleando, y hasta peleando, presidieron bares, talleres y discotecas. Quién más, quién menos, presumía de conocerlo años atrás, acarreando fruta por la Plaza, o subiendo un cerro sentado en la silla de montar para ganar una pequeña apuesta. Así se tejieron sus leyendas personales.

En julio de 1959, ahora Como primer español en ganar el Tour, su fama creció aún más. Todos eran aficionados al ciclismo y, bajo los aparatos de radio, escuchaban las vibrantes palabras de los comentaristas. El humilde repartidor del mercado de Toledo, ahora inmerso en besos, abrazos y ramos de flores, yFue un héroe en el Parque de los Príncipes de París. Sus hazañas quedaron contempladas en las imágenes que el No-Do difundió en los cines, haciendo crecer la euforia colectiva de las salas cuando se le vio pedaleando por las vías y recibiendo el maillot de campeón. Aquel verano, en el ruedo del Miradero o en el suelo de cualquier barrio, los chicos tenían apasionadas carreras de platos. Todos querían ser Bahamontes.

El 20 de septiembre de 1959, de nuevo, en Toledo, se repitió lo ocurrido cinco años antes, pero con mayor despliegue de público y honores. Por segunda vez, Broad Street había vuelto a imitar a la Quinta Avenida de Nueva York para recibir a un héroe en su camino a la Plaza del Ayuntamiento.

Fue Fede quien, Con 31 años recién cumplidos, ya estaba en la gloria deportiva y en la historia del Toledo que aún, en 2017, sigue aplaudiendo sus éxitos y disfrutando de su presencia.

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