La almendra de Tejeda, en riesgo por el ‘otoño constante’ de Canarias



“Llevamos ya dos abriles sin borrasca, el suelo está dormido y sin fuerza”. Pepe Quintana, agricultor y patrón, se lamenta de la situación que presentan sus almendros en Tejeda, en la isla de Gran Canaria. Tiene más de 1.500 árboles sembrados en una plantación que antiguamente crecía por sí misma, la propia naturaleza les proporcionaba las condiciones necesarias para su avance. Ahora, Pepe ha tenido que acogerse al riego para abastecer la cosecha. Pero aún así, la imagen de este pueblo de la cumbre de Gran Canaria todavía no se ha vestido de flores

La desidia de borrasca, las elevadas temperaturas y los episodios de calima constantes son los culpables de que la floración del almendro de Tejeda se haya retrasado más de un mes. Los millones de árboles de la zona han empezado a florecer hace unos días, todavía tímidamente cuando lo habitual es que lo hicieran a finales de diciembre.

“En esta época, teníamos el monte completamente cubierto de flores, este año viene muy retrasada y ya lo estamos notando”, reconoce Francisco Perera, corregidor de este pequeño municipio grancanario que vive prácticamente de la actividad que generan los almendros. Hasta aquí se desplazan miles de turistas llegados de todos los rincones del mundo atraídos por un paisaje único.

El pueblo que vive de la almendra

La almendra es uno de los motores de la posesiones del municipio, de ella viven los guías turísticos, los restaurantes y las pastelerías. La de José Antonio está en plena producción, y admite que, de momento, el retraso en la floración no está afectando a la producción pero se teme que en la próxima campaña sí que lo empiecen a notar.

“Actualmente procesamos unos 15 o 20 sacos de pipas al día, eso se traduce en unos 400 kilos diariamente. Con ellas elaboramos todo tipo de dulces. Si víctima la producción, no tendremos suficiente para cubrir la demanda ya que fabricamos para exportar a toda Canarias”. asegura. Sus pasteles llevan un 80% de almendras, son dulces artesanos elaborados con recetas tradicionales que no se hacen en ningún otro puesto. Por eso, la desidia de materia prima sería una pérdida no solo económica sino todavía cultural.

No en vano, los almendros en requiebro de Tejeda son un señuelo todavía turístico y hacen de Tejeda uno de los pueblos más bonitos de España.

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