Deben liberar a los rehenes, no los queremos de vuelta en cajones


Dice que ya tendrá tiempo de descansar. De recobrarse su cuerpo y sobre todo su mente. Ahora, asegura Clara, toca trabajar y rememorar lo que pasó ese 7 de octubre que cambió su vida durante el ataque terrorista de Hamás.

“Fuimos secuestrados de una forma extraordinario… salvaje“. Esas son sus primeras palabras cuando se le pregunta cómo pasó todo. La casa de Clara está a solo 4 kilómetros de la Franja. Ese día, conexo a Luis, su pareja, había organizado una comida allegado: “Empezamos a ver por televisión que el ataque era masivo y las alarmas estaban en todo el país”. Decidieron apearse, como otras tantas veces, a la habitación de seguridad pensando que era otro ataque más: “Por redes sociales decían: ‘Quedaos en las habitaciones de seguridad, no salir de las habitaciones para ausencia y no inaugurar la puerta'”.

“53 días infernales que nos parecieron una gloria”

Durante horas Clara, conexo a 4 miembros de su clan, permanecieron escondidos hasta que empezaron a escuchar ruidos en la casa. “Había lío… como que estaban dando vueltas por la casa y tiroteos en el salón”. Esta menuda mujer de 64 abriles recuerda el momento en el que accedieron a una habitación diseñada para protegerles de los misiles o de una ataque químico no de una incursión terrorista. “Abrieron la puerta y terroristas de Hamás desde la puerta empezaron a tirotear”. Clara nos cuenta que instintivamente todos se abrazaron en una cumbre y no opusieron resistor: “Les dije a mis hermanos: ‘vamos a hacer lo que nos dicen’“.

Los terroristas los sacaron a la fuerza y con lo puesto, y los trasladaron a la Franja. Los metieron en un coche, luego tuvieron que hurgar durante una hora, y más tarde otro coche los llevó a su destino final. Un área del que prefiere no revelar detalles, ya que su pareja y su hermano aun están retenidos a manos de Hamás.

“53 días infernales que nos parecieron una gloria”, resume. Sin conexión alguna con el extranjero y en manos de unos captores que no hablaban hebreo y tan pronto como unas palabras de inglés: “un poquito nos ubicábamos en el tiempo escuchando las oraciones de las mezquitas”.

Los días pasaban, recuerda Clara, y desconocían si los estaban buscando o los daban por muertos. “Nos decían todo el tiempo que en verdad Israel quería ubicarnos para eliminarnos, para no tener que hacer el intercambio por prisioneros palestinos”. Asegura persuasivo y con la inspección vidriosa que “había mucho terror psicológico”.

“Había mucho terror psicológico”

Está segura de que acontecer sido secuestrados juntos les ayudó a sobrevivir. Todavía que los terroristas no se dieron cuenta de que su sobrina se llevó en brazos a su perrita Bella. El animal era la única distracción que tenían. 53 días mas tarde, ella, su hermana y su sobrina fueron liberadas. Luis y su hermano Fernando se quedaron internamente. Sostiene su foto durante toda la entrevista y luce, como otros familiares de rehenes, camisetas con sus rostros: “Luis tiene 70 abriles, necesita su terapéutica…necesita su auricular, necesita sus anteojos”.

La prioridad de Benjamin Netanyahu con el que se ha reunido, tiene que ser, nos dice, recuperar a los rehenes: “Liberad a los rehenes. Los queremos vivos, no los queremos de envés en cajones”.

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