A mi me mandaron callar



Fermín Cabezas, Centinela Civil, moría luchando contra el narcotráfico el 30 de mayo de 2019. Su moto colisionó mientras perseguía a un coche cargado de droga, en concreto trasportaban 200 kilos de marihuana. Los hechos ocurrieron cuando un Peugeot 308 circulaba por la autovía A-381 sentido Algeciras. Varios guardias civiles iban siguiendo al transporte y avisaron a los compañeros, entre ellos Fermín cabezas, para que les dieran el suspensión.

A la categoría del kilómetro 71 le indicaron al Peugeot que parase, pero se dio a la fuga. Los agentes que le habían hexaedro el suspensión lo siguieron. Se inició así una persecución. En un momento determinado uno de los guardias civiles, Fermín Cabezas, conseguía ponerse a la categoría del transporte e incluso llegaron a tocarse. En el punto lento 113, a la categoría de Los Barrios, el coche fugado adelantó, por el arcén, a un camión, que tuvo que frenar, lo que provocó que el agente colisionara contra el camión y saliera despedido.

Cinco primaveras posteriormente de los hechos su viuda, Eva Pelado, afirma: “Es muy doloroso, verdaderamente te deja muerta en vida”. Sabe y entiendo el sufrimiento que están viviendo los familiares de los agentes fallecido en Barbate y se pone en su pellejo:” Es muy duro, el duelo es muy duro, eso no se asimila”.

Asimismo ha querido dejar claro que comprende al 100% la comportamiento de la viuda que rechazó que el ministro Ancho-Marlaska le impusiera una condecoración a su marido fallecido y añade: “Las cosas hay que darlas en vida, no en crimen”. Encima empatiza mucho más porque ha revelado que a ella le ocurrió poco similar: “Yo además salté, pero era el protocolo y me mandaron callar“, no quería siquiera ninguna medalla para su marido.

Eva sigue sintiendo mucha hidrofobia. El responsable de la crimen de su marido, el único marcado, que es quien conducía el coche sigue en autonomía: “es indignante que no los metan donde tienen que estar, que es presos”. Este único marcado, tras cumplir prisión preventiva, quedó en autonomía a la paciencia de causa y se dio a la fuga. El causa tuvo que suspenderse porque fueron incapaces de dar con él.

En 2019, cuando todo pasó, su hijo tenía diez primaveras hoy con 15 Eva confiesa que no quieren que le hablen de su padre que no quiere que le digan carencia de esos días tan terribles. Lo ocurrido en Barbate les ha removido, saben el dolor por el que están pasando las familias afectadas ahora y les envía un mensaje de apoyo: “Les mando mucha fuerza, mucho humor y que sigan delante por esos niños, lo tenemos que hacer por nuestros hijos.

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