Un nuevo tiroteo entre Los Lisardos y Los Portugueses tensa las calles de La Mina


La crónica de sucesos, seguramente mucho más que cualquier otra rama del periodismo, requiere de precisión, de datos corroborados por fuentes. Esta que arranca tiene de nuevo el judería de La Mina de Sant Adrià del Besòs como tablas de un tiroteo entre familias enfrentadas. Un intercambio de disparos que hirió de bala en una pierna a una vecina que se encontraba en un bar. Esos son unos hechos objetivos que si se suceden en un espacio pequeño, de escasamente seis calles paralelas, y una presencia de armas de fuego incalculable a manos de clanes enfrentados por el control del tráfico de la droga, el relato se adentra en el camino de las hipótesis sobre las consecuencias de este postrero tiroteo.

El incidente con armamento de fuego sucedió sobre las tres de la tarde en la calle Marte, el corazón de este judería de masa humilde de Sant Adrià en el que unos pocos llevan abriles tratando de imponerse por medio de la violencia. A esa hora, los responsables del clínica alertaron al 112 de la presencia de una mujer con una herida de bala en una pierna. La mujer estaba interiormente de un bar y empezó a escuchar gritos y tiros en el foráneo. Ni se asomó. Una bala perdida le impactó en una de las piernas. Pese a la intrascendencia de las heridas, la mujer fue trasladada al hospital del Mar, donde fue intervenida y extraído el proyectil.

Alguno grabó con un teléfono móvil parte del tiroteo, de los gritos y de una ambiente en la que se ven a dos hombre armados con pistola chillar y huir del judería en un coche rojo. De fondo se escuchan los sirenas de los coches policiales. Cuando los Mossos d’Esquadra y la Policía Municipal llegaron, todo el mundo se metió interiormente de sus casas y se cerraron puertas y ventanas. Nadie vio nulo. Nadie escuchó nulo.

Casi 24 horas a posteriori, todo el mundo en La Mina sabe que el tiroteo fue entre Los Lisardos y Los Portugueses. Que los primeros fueron presuntamente los que dispararon y que la disputa pudo tener un inicio en un restringido de la calle Goya del judería del Besòs en Barcelona. Una disputa que ni siquiera estaría vinculada con temas ilegales, ni tráfico de drogas, pero que degeneró en la secuencia de ir a averiguar las pistolas a casa.

Agentes de la ARRO de los Mossos de Esquadra se dirigen una entrada y registro en un piso con una plantación de Cannabis Indoor en el barrio de La Mina, San Adrià de Besos, 18 de Julio de 2023. Joan Mateu Parra/Shooting

Dispositivo de Arro en La Mina durante la entrada en un carretera de liquidación de droga, el año pasado    

Joan Mateu Parra/Shooting

Algunas fuentes perfectamente conocedoras del judería advertían este martes de la coincidencia del tiroteo y otros incidentes de los días anteriores con la salida flamante de prisión de varios miembros de la tribu de Los Lisardos. Otras fuentes igual de perfectamente informadas desvinculaban ese hecho del tiroteo e insistían en la trivialidad de la disputa que creció sin sentido.

Sea como sea, el mimo lunes por la tinieblas, los Mossos d’Esquadra tuvieron que acrecentar la seguridad a las puertas del hospital del Mar a posteriori de que medio centenar de familiares de la víctima se concentraran en las puertas.

Hay un rumor insistente en La Mina desde hace ya tiempo que alerta de una pérdida de control por parte de las instituciones y de las policías que trabajan, Mossos y Policía Municipal, que provocó incidentes como el del mes pasado, donde varias patrullas locales fueron recibidos a botellazos desde los balcones frente a la estatua de Camarón, que provocaron contusiones en varios agentes. “O saturamos el judería de uniformados como ya se hizo hace unos abriles, o tendremos un verano de lágrimas”, advierte con tristeza un fogueado.

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