Europa decide su futuro este jueves


Es la hora de la verdad. Se acerca la cumbre de la que deben salir elegidas las personas que encarnarán la cúpula comunitaria los próximos cinco abriles. Posteriormente de una primera cena informal de los 27, ahora sí, es el momento de tomar decisiones. A pesar de las últimas tiranteces entre grupos políticos, los cuatro favoritos siguen siendo los mismos que hace un mes.

Si se cumplen las quinielas, Úrsula Von der Leyen repetiría mandato como presidenta de la Comisión. El exprimer ministro de Portugal, Antonio Costa, se convertiría en el presidente del Consejo, sustituyendo al belga Charles Michel. La maltesa Roberta Metsola incluso repetiría como presidenta del Parlamento y la primera ministra de Estonia reemplazaría a Josep Borrell como jefa de la diplomacia comunitaria.

Las negociaciones entre capitales se intensifican en las últimas horas para cerrar un acuerdo ayer del jueves 27 de junio, cuando están citados los jefes de estado y de gobierno en Bruselas. Nadie descarta que pueda acontecer sorpresas y que nuevos nombres se cuelen en el calor del debate entre familias políticas.

La primera reunión evidenció diferencias

La cena del pasado lunes dejó manifiestas las diferencias que hay entre los líderes de espacios políticos opuestos. La cita terminó de crepúsculo, pero los 27 no fueron capaces de ponerse de acuerdo. Nos cuentan que sí hubo consenso en torno a la figura de Úrsula Von der Leyen y de Roberta Metsola, pero que han surgido más dudas con las opciones de Antonio Costa y Kaja Kallas.

La mejor prueba es que el húngaro Viktor Orban, a su salida, criticó en redes sociales los pactos de populares, socialistas y liberales. Dejó imaginar su examen a Costa y Kallas, el luso por ser pro-inmigración y la estonia por su cercanía a Ucrania y beligerancia contra Rusia.

Otro de los problemas que surgieron en esa primera cita fue el órdago que lanzó el Partido Popular Europeo para intentar monopolizar todos los cargos que estaban en el menú. Por otra parte de la presidencia de la Comisión y del Parlamento, exigieron repartirse en dos tramos la presidencia del Consejo con los socialistas. La delegación socialista, cuyos negociadores principales son Sánchez y Scholz, se negaron de guisa rotunda, delante lo que sería una seria claudicación negociadora.

A todo esto, habría que sumar dos desencuentros más. El primero, la extrema derecha de Giorgia Meloni (apoyada por Orban) incluso reclamó más protagonismo en los cargos europeos. Quieren que se refleje su subida en las urnas. Y el segundo, el malestar que manifestaron los primeros ministros que no forman parte de las tres grandes familias políticas (PPE, Socialistas y Liberales), porque estos tres grupos se reunieron a solas durante varias horas ayer del inicio de la cumbre para repartirse todo entre ellas. El resto estuvo fuera esperando y temieron que salieran con todo ya repartido.

El presidente del Consejo contemporáneo, Charles Michel, de crepúsculo, tuvo que salir a calmar las aguas y, delante las cámaras de los periodistas, habló de “la importancia de la transparencia todo en el proceso” y de que “todos los líderes deben tener toda la información”.

El monolito europeísta se quiere imponer

Fuentes del Consejo Europeo nos dicen que los tres partidos principales (populares, socialistas y liberales) tienen intención de seguir imponiendo su ritmo y sus esquemas de nombres, ya que consideran que “ellos serán los pilares de la próxima asamblea”.

El presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, en una entrevista con POLITICO, ha defendido que su montón debe dominar la secuencia, conveniente al resultado de las urnas. “Las prioridades y el contenido de la política europea en los próximos abriles deben reverberar el resultado de las elecciones, el PPE es la única fuerza en el centro político que logró avances”, ha obvio. Y, por eso, pide representar en consecuencia: “Europa necesita estabilidad. Las decisiones deben tomarse rápidamente”.

Una de las claves será ver si el PPE sigue insistiendo en quedarse con la Comisión (Úrsula VDL), el Parlamento (Metsola) y la medio del mandato del Consejo (medio para Antonio Costa, medio para algún del PP). Poco que los Socialistas rechazan, porque exigen que sea para Costa y porque argumentan que dividirlo en dos debilitaría a la figura del presidente del Consejo Europeo.

La extrema derecha quiere más protagonismo

Otra de las claves será ver si Meloni aprieta para conseguir más protagonismo, ya que ella piensa que la subida de la extrema derecha en las elecciones no está lo suficientemente reflejada en las propuestas de reparto de los altos cargos europeos.

El lunes por la tarde se ven en Roma Meloni y Viktor Orban. Reunión muy importante para despejar dos vías: si finalmente los diputados húngaros se unen al montón ECR de Meloni en la Eurocámara esta asamblea… y si Meloni y Orban quieren hacer frente popular en el Consejo Europeo del próximo jueves para conseguir alguno de los puestos importantes. Sería la primera vez que un político de un partido de extrema derecha forma parte de la cúpula comunitaria.

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